El señor cuento

El señor cuento

El señor cuento

El señor cuento soñaba con ser un cuento distinto cada día, pero nunca lo conseguía.

Siempre era el mismo cuento, el cuento que escribió el escritor de cuentos.

Cada mañana comentaba a sus amigos su idea, …, la idea de ser cada día distinto.

 Lo había intentado de muchas y variadas formas.

 Iba cada día a la biblioteca pública de la ciudad y allí visitaba la sección en la que en un pequeño letrero ponía: “Sección de cuentos”. Leía varios cuentos en cada visita para ver si esos cuentos se metían en su interior y de esta forma cambiar de cuento, pero …, nada de nada, siempre salía de la biblioteca siendo él mismo.

 Otras veces se acercaba al grupo de gente mayor que se reunía en la plaza del pueblo para poder escuchar sus historias Pensaba que quizá alguna de esas historias se quedaban pegadas a sus hojas de papel y poder cambiar, pero …, nada de nada, todo seguía igual.

tijeras corta y pega

 También intentó despegar las letras y palabras que había en su interior y escribir otras distintas, pero las hojas del cuento se rompían y se arrugaban y de esta forma tampoco sacaba nada nuevo.

 Estaba desilusionado y triste ya que no conseguía cumplir su deseo de ser distinto cada día.

 … hasta que un día y casualidad de casualidades, se encontró la puerta del trastero abierta.

 El señor cuento, al que le gustaba mucho investigar y rebuscar por todos los rincones de la casa, entró en el trastero y empezó a observar todo lo que había dentro.

 Observó la caja con los chupetes y baberos de los niños de la casa que ya no se utilizaban. Unos zapatos de la primera comunión y un balón algo desgastado de tantas patadas que le habían dado.

 Siguió mirando y de repente su vista se quedó fija mirando unas tijeras que tenían una especie de letrero enganchado a ellas. El letrero estaba medio escondido y no se veía muy bien lo que había escrito en él.

 El señor cuento tuvo que mover con un ligero roce las tijeras para que el letrero se pudiera leer mejor.

 En el letrero se podía leer: ¡¡ Ojo, tijeras nerviosas”.

 El señor cuento pensó – Que cosa tan extraña, no sabía que las tijeras se pudieran poner nerviosas.

 La curiosidad del señor cuento era tanta, que se las arregló para meter las tijeras en su interior mezclada entre sus hojas de papel y se la llevó a la estantería.

 Ya era muy tarde, las luces de la habitación se apagaron y todo el mundo se fue a dormir.

 A la mañana siguiente el señor cuento dejó caer la tijeras y observó que había algo escrito en la zona metálica de una de sus cuchillas.

  • Tijeras corta y pega.

No le dio mayor importancia a esta frase.

  • Será alguna frase de esas que escriben cuando quieren hacer publicidad – pensó el señor cuento.

Después de estos momentos el señor cuento se encontraba distinto. No sabía que ocurría pero él notaba algo extraño.

 Al abrir la primera página se dio cuenta que era un cuento nuevo y que las tijeras habían cortado las palabras del cuento y habían pegado otras distintas con lo que había aparecido un nuevo cuento.

 Esto sucedió al día siguiente y al siguiente y al siguiente, .., y dicen que todavía y después de mucho tiempo cada día aparece un nuevo cuento.

Autor: Javier